Pesca en el hielo en Abborrträsk

Pescar en el hielo es una experiencia increíble, una sensación de conexión con la naturaleza inexplicable, algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez en la vida.
Esa mañana de domingo amaneció despejada y con una temperatura de un grado bajo cero. Lejos de lo que pueda parecer, no hacía frío, al fin y al cabo ya era marzo. Enseguida nos dimos cuenta de que era el día perfecto para pescar en el hielo. Habíamos quedado a 30 kilómetros de Arvidsjaur, cerca de Abborrträsk, aunque también teníamos la posibilidad de viajar en furgoneta desde el Hotell Laponia, decidimos desplazarnos por nuestra cuenta hasta ese punto.

Con puntualidad Sueca vinieron a recogernos un par de motos de nieve, a lo que en principio parecía la nada. Nuestro nerviosismo por empezar la aventura ya era más que latente y esta comenzaba subiéndonos a un rudimentario remolque de madera sobre esquíes, cubierto con piel de reno (que protege genial del frío) y tirado por una moto de nieve ¡Toda una sorpresa!

El viaje no fue muy largo, unos 5 minutos entre risas y paisajes de postal. La llegada al lago helado fue la segunda sorpresa de la jornada. Todo estaba preparado con exquisita delicadeza, una hoguera en la que poder calentarse, café o té calentito para tomar en taza de madera tradicional, pastas y golosinas y sobre todo una gran dosis de alegría y hospitalidad por parte de Abborrträsk Natursafari, los organizadores de la aventura.

El primer paso después de un tentempié y de las presentaciones fue la iniciación a la pesca. Nos sorprendió el pequeño tamaño de la caña tanto como su facilidad de uso. Después de las explicaciones necesarias y de perforar algún que otro agujero más en el hielo (solamente por curiosidad ya que todo estaba preparado perfectamente), con mucho afán nos dispusimos a cumplir nuestro objetivo.

  

El tiempo pasaba pero gracias a los ánimos de los organizadores ni nos dábamos cuenta de ello, hasta que de repente… ¡UN PEZ! Gritó Saleta emocionada. Sí, lo dijo en español, y con un volumen no muy común por estas tierras. Había sido la primera. No es fácil sacar del agua a un pez una vez ha picado, tienes que convencerle para que se meta por un agujero bastante pequeño, pero con ayuda y paciencia conseguimos el primer ejemplar para la comida. Así continuamos hasta conseguir cinco peces, aunque el quinto fue devuelto al agua, pues ya teníamos comida suficiente para todos.

Le llevamos el botín a la cocinera, que los limpió y preparó a la brasa a la intemperie, en el mismo lago donde los habíamos pescado. Disfrutamos del sabor del pescado fresco acompañado de vegetales a la plancha y salsa de huevas sobre un plato de madera de pino del lugar. ¡Riquísimo!

Un día inolvidable en medio de un paraje único de la Laponia Sueca, con el buen humor y el saber hacer de Sara y Sonny de Abborrträsk Natursafari.

 -Saleta y Miguel, www.blogdesuecia.es